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Situaciones que solo entienden las mamás trabajadoras.


Conciliar la vida laboral con la vida familiar no es fácil, más cuando se es mujer. Esto es debido, a que cuando las mujeres incursionan en el ámbito laboral, no renuncian a las responsabilidades del hogar, como indica María Adelaida Perdomo, cofundadora de Aequales, consultora en inclusión y equidad de género para organizaciones. Su jornada laboral pasa entonces a ser triple: la remunerada, la que implica llevar a cabo las labores del hogar y la que se dedica al cuidado de las personas que conviven con ella. 

1. El día tiene 72 horas. La triple jornada laboral que deben atender las mamás trabajadoras, así como su capacidad de organizar las horas del día para que les dé tiempo a atender todas sus responsabilidades, es muy desgastante. Las responsabilidades de estas súper mamás son tantas y su capacidad de llevarlas a buen término tan efectivo que parece que en vez de tener 24 horas para llevarlas a cabo, sus días constan de 72 horas. 

2. Las llamadas del colegio, la gran pesadilla. No hay mayor miedo para una mamá trabajadora que recibir una llamada del colegio de su hijo, bien porque el niño se ha puesto enfermo y hay que ir a buscarlo para llevarlo al médico, o porque ha sido amonestado y hay que ir a hablar con sus profesores. La cuestión es lo de menos, pues esta llamada supondrá para la mamá modificar con toda seguridad y a toda prisa el horario para atender la necesidad que ha surgido sin dejar el trabajo abandonado. 

3. La organización, obligatoria. Una mamá trabajadora sabe que la organización es lo más importante si quiere atender todas sus obligaciones, que son múltiples y de diversa índole (laborales y familiares) eficazmente.  Su tiempo vale hora, y no hay espacio para los imprevistos.  

4. La pareja, necesaria. Cuando se tiene una triple jornada es imprescindible contar con ayuda externa y, especialmente, con el apoyo de esa persona con la que se decidió en su momento construir un hogar conjunto. Las mamás son humanas y a veces el tiempo no les alcanza. De ahí que sea imprescindible que el hombre sea consciente de que él también tiene unas responsabilidades en el hogar y en el cuidado de su familia, al mismo nivel que su mujer. No es una 'ayuda', porque se trata de una obligación que también le corresponde. 

5. El celular siempre a mano. Las emergencias pueden darse en cualquier momento, y, por más que una mamá esté en el trabajo, esta no deja de ser mamá: siempre está alerta y pendiente de sus hijos y sus necesidades. 

¿Si o no?




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