Crecimiento en Comunidad>nota

blog single post

¿Cuándo se dieron cuenta de que estaban en el mundo adulto?


Por Gabriela Vázquez Cobo-----Experta en comprender la conducta humana desde investigación de mercados, coaching y psicoterapia.  



               

Esta es una pregunta que a veces hago a las personas ¿Cuándo fue evidente para ti que estabas en el mundo adulto?

¿Si tengo un trabajo estable y soy independiente económicamente soy un adulto? ¿Si he dejado de salir todos los fines de semana por las noches con mis amigos para pasar más tiempo con mi familia soy un adulto? ¿Si me he casado y tenido hijos soy un adulto? ¿Si tengo problemas económicos y responsabilidad que en ocasiones me superan significa que soy un adulto?

Esta duda me volvió a “atacar” desde hace una semana en que me junté con mis amigas a cenar. Al terminar la cena repetí mi frase bienvenidas al mundo adulto. Fue una cena ligera con 3 amigas de preparatoria, éramos 4 en total, se imaginarán las cosas que hemos pasado juntas después de 21 años de amistad. Comenzamos platicando de logros, la compra de un departamento, la estabilidad de la que había estado buscando un trabajo que le gustará, la fiesta tan bonita que decoró otra con su negocio de eventos, etc. Después de algunas copas de vino la plática trató temas tan diversos como la decisión de tener hijos o no, problemas económicos familiares, algunas dificultades laborales, la fobia a los aviones -de reciente “adquisición”- que tenía angustiada a la que estaba próxima para viajar a Nueva York, tener la inquietud de vivir en otro país, algunos problemas de salud, así como la indecisión frente a posibles parejas que no parecían “amarrar” del todo.

Al subirme al coche pensé Gracias que tengo tan buenas amigas, y que todas nos tenemos la confianza para abrir los temas “difíciles” de la vida. Apartándome un poco del tema de esta entrada, confirmé una vez más la importancia de las amigas para cargar pilas cuando es necesario. Pero también me puse a darle vueltas a todas las situaciones “inesperadas” de vida que se han presentado en mi grupo de amigos: bodas, divorcios, crisis económicas, crisis maritales, crisis de vida, crisis laborales, infidelidades, fallecimientos de padres, embarazos frustrados, enfermedades….

Durante el camino a mi casa volví a preguntarme ¿En qué momento nuestra vida se volvió tan adulta? Después de darle muchas vueltas, pienso que para mí la entrada al mundo adulto fue cuándo me di cuenta de que no todo era posible, que la vida ponía límites a mis sueños y deseos de hacer siempre lo que se me diera la gana sin consecuencias adversas. Vaya… me di cuenta de que era una mujer adulta cuando tuve que resolver el primer problema grave de mi vida, cuando me cayó de lleno la responsabilidad de las decisiones tomadas con el impulso residual de la omnipotencia adolescente; y debo confesar que ya estaba grandecita cuando me asumí como adulta, tenía exactamente 29 años.

A esa edad pasaba yo por una depresión, incluso mi terapeuta me había “sugerido” tomar antidepresivos, ahí fue cuando realmente me asusté. En esa época daba terapias emocionales a niños, trabajaba en el Psiquiátrico Infantil y era miss de kínder; dejé todas esas actividades, al estar mal yo no podía ser ayuda para nadie. Estuve 6 meses sin chamba reencontrándome y fue ahí donde me acuerdo que pensé este es el mundo adulto, me tengo que hacer cargo de mis decisiones y resolver por mis propios medios esta situación. No era como cuando reprobaba una materia y había un extraordinario que me salvará, o chocar mi coche y tener la certeza de que mi papá lo resolvería, o como cuando me cambié a escondidas de una universidad “buena” a una universidad “patito” con tal de estudiar lo que yo quería y sabía que de una o de otra forma me iba a salir con la mía, o incluso los 9 años que me tardé en terminar mi carrera y titularme… por más grave que todo eso fuera había una solución o una justificación que no dependía de mi por completo, siempre alguien me ayudaba o apoyaba, pero salir de una depresión si era cosa seria. ¡ZAS! Me cayó la adultez en medio de una sensación de desesperanza y profunda tristeza.

De ahí comencé a irme para arriba, comencé a resolver tema por tema para despertarme un día y darme cuenta de que mi vida estaba en orden, ¡POR FIN ESTABA EN ORDEN!  Lo había logrado con mi esfuerzo y con el apoyo de todo mi núcleo, pero el mayor trabajo había sido mío, ahora era una adulta RES-PON-SA-BLE. Esta nueva etapa de “adultez responsable” la alcancé a los 33 años. La coronación fue irme a vivir sola, a los 30 años entré a trabajar en marketing y ahora tenía éxito profesional. Era responsable emocional y económicamente, cualquier cosa que pasará en mi vida sabía que podía resolverla y que estaba a cargo.

 

Ahora creo que he alcanzado otra etapa que hoy voy a llamar “adultez en plenitud”. No es término mío ni nuevo, les digo que trabajo en marketing y es la forma en la que el segmento de edad entre 35 y 45 años describe su etapa de vida. Debo confesar cuando escuchaba esta descripción pensaba qué exageración, ay sí, me siento plen@, ¡qué mentira! Mientras no estuve ahí no lo comprendí, pero sí, hoy me siento plena y lo más chistoso es que esa plenitud viene acompañada por la idea de que SI PUEDO LOGRAR TODOS MIS SUEÑOS, NO HAY NADA QUE ME DETENGA.

Parecería que regreso a la omnipotencia adolescente, pero ésta sensación es diferente. Digamos que el tema adolescente es egoísta, descontrolado y sin responsabilidad, por ejemplo: me gasto la lana de la colegiatura ya veré qué invento para reponerla. No estoy orgullosa, pero lo hice y estaba segura de que lo resolvería con mi inteligencia y astucia, “si me las sabías de todas todas”, además ¡obviooooo mi papá no iba a dejar que perdiera el semestre!

La sensación que tengo ahora tiende fundamentos completamente diferentes, se basa  en la certeza de que si decido hacer algo con la convicción del corazón, dirigido a la construcción de una vida armónica, y con un plan claro no hay nada que no pueda lograr. ¿Ven la diferencia? Sigo siendo soñadora, sin embargo ahora asumo la dirección que decido darle a mi vida, reflexiono sobre los pasos y estoy dispuesta a esforzarme todo lo que sea necesario para lograr mis metas, el elemento nuevo es asumir que las cosas dependen de lo que yo haga, no le delego a nadie el esfuerzo que me toca realizar. También he integrado la capacidad de reconocer cuando un rumbo no es adecuado para mí, saber doblar a tiempo en la esquina correcta para redirigir el rumbo cuando un camino claramente no es para mí.

Ya sé que a veces sueno como “úuuuunete a los optimiiiistas” pero es la realidad, me uní al pensamiento positivo y son las cosas que les puedo compartir. Los que me conocen saben por las que he pasado, los que no, déjenme decirles que soy un claro ejemplo de que cuando una persona cambia su pensamiento cambia su vida y sus circunstancias, ahora con alegría puedo decir que disfruto mi vida adulta aunque la entrada no haya sido una fiesta.

Y ustedes ¿cuándo se dieron cuenta de que eran adultas? ¿Cómo describirían su transitar por la adultez? ¿Lo disfrutan?

Comentemos en Facebook de esta nota.

Les invito también a ver nuestro canal de YouTube donde yo y otras colaboradoras hablamos de distintos temas,  y mucho contenido mas en video.

YouTube LA VIDA APENAS COMIENZA by PD40

 




0